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La movilidad internacional es un fenómeno global en la educación. El mundo está globalizado y la educación es uno de los sectores más influidos y donde la movilidad es uno de los fenómenos que más contribuye al cambio.
Cambios en los modelos de enseñanza, cambios en la organización y
objetivos de las instituciones educativas en el que las de
organizaciones y formas de gestión privada encuentran terreno fértil
donde desarrollarse. La movilidad internacional de estudiantes está
conformando un nuevo panorama de la enseñanza superior. Este artículo
expone los principales factores del auge de la movilidad internacional y
apunta algunas de las oportunidades que pueden aprovecharse. En 2004, 2,5 millones de estudiantes desarrollaron su enseñanza fuera de su país de origen; un aumento del 41% (1,75 millones) respecto a 1999, según cifras aportadas por la UNESCO en su Informe (Global Education Digest 2006. Montreal). La mayor parte de este crecimiento se debe al sector de la enseñanza superior que a su vez experimento un crecimiento del 40% en el número de alumnos admitidos. En los principales países de acogida de estudiantes de enseñanza superior –Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Australia y Japón- los estudiantes extranjeros aumentaron casi tres veces más que las admisiones de estudiantes nacionales -41% frente a un 15% de la demanda interna. (UNESCO, 2006). Y, la movilidad internacional de los estudiantes va a seguir creciendo. Algunos estudios cifran en 7,2 millones los estudiantes internacionales en 2025. Son varios los factores que explican este crecimiento: el incremento de la renta en países en desarrollo, la globalización de los negocios y por tanto de las técnicas de gestión, y los esfuerzos por armonizar la estructura de títulos y su reconocimiento internacional.
La movilidad internacional de estudiantes es un factor que tiene un impacto económico sustancial en los países de acogida. Estados Unidos, Reino Unido y Alemania que juntos, suman más de la mitad de los estudiantes internacionales, saben lo que se juegan y apuestan por la internacionalización de sus universidades y escuelas de negocio. Y, la apuesta se centra especialmente en las escuelas de negocio. Según cifras del Institute for International Education (IIE, 2007) el 17,8% de los estudiantes internacionales en Estados Unidos cursan estudios de management y la mayoría de estos estudiantes pagan la matrícula completa en contraste con los estudiantes nacionales que cuentan con programas de becas o acceso a financiación. Si, por tanto, asumimos que es ventajoso internacionalizar nuestra enseñanza superior debemos conocer cuáles son las motivaciones de los estudiantes internacionales. De nuevo, de acuerdo con la UNESCO (2006), los estudiantes, y especialmente los de empresa y management, ven en estudiar en el extranjero una oportunidad para integrarse en la sociedad y la economía global. Pero, otros deciden estudiar fuera porque en sus países no encuentran una enseñanza de calidad o esperan obtener acceder a unos conocimientos mejores. Teniendo en cuenta estas motivaciones, podemos subrayar las siguientes tendencias: de cada diez estudiantes internacionales, cuatro son asiáticos, tres europeos, dos americanos (de los dos hemisferios) y uno es sub-sahariano. (UNESCO, 2006). El protagonismo de Asia (29% frente a Europa (17%) se ve reforzado si tenemos en cuenta que el 77% de los estudiantes europeos realizan su estancia internacional en Europa. Entender correctamente las implicaciones demográficas de la movilidad internacional nos puede ayudar a definir nuestras prioridades como sector. Algunas lecciones son obvias: ampliar el portfolio de enseñanzas en inglés y atender a mercados a los que se ha prestado poca atención. Además, otras respuestas se están facilitando por las escuelas más innovadoras en forma de alianzas y establecimiento de filiales de su campus con escuelas de terceros países. De acuerdo con un estudio de 2004, realizado por EFMD–European Federation of Management Education- (asociación que engloba a las principales escuelas de negocio y a la que pertenece CIFF) y otras asociaciones, la mitad de las escuelas participantes mencionaron que tenían en sus planes llegar a acuerdos con escuelas de negocio en Europa y casi un tercio con escuelas asiáticas. Australia es el país donde sus escuelas actúan más globalmente. Todas menos una de las universidades australianas tienen programas de movilidad internacional que implican doble titulación o mantienen campus en terceros países. Queda por mencionar las implicaciones que la movilidad internacional tiene en la sostenibilidad y calidad de las escuelas de negocio. Las oportunidades derivadas de la creciente movilidad internacional son evidentes; ser capaces de responder con programas de calidad y ser competitivos en el tiempo exige invertir en un mundo global en el que el talento propio no es suficiente. Así como la empresa se ha globalizado, también las universidades y escuelas se globalizan y, por tanto, el talento que las nutre. Ser competitivos y estar a la altura de las mejores universidades y escuelas internacionales supone apostar por los mejores docentes en un mercado donde escasean los programas de doctorado en management y donde los talentos más cualificados son captados por las empresas con las que no podemos competir en ofertas salariales. Las universidades y escuelas que logren atraer y formar a doctores jóvenes estarán ofreciendo un valor único tanto a su profesorado como a los estudiantes. Un atractivo que las distinguirá de las demás y que las hará crecer en calidad y fortaleza. Adolfo Meléndez CIFF
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